Article "Diego, el paleta" al Blog de Salvador Juanpere



Vint-i-sis de setembre de 2008, procés d’instal·lació de Viatge global, viatge local, viatge personal, a l'estació de Metro de Roquetes
 

Escriu l'artista Salvador Juanpere al seu blog de treball, el 20 de novembre de 2010:
 
El Felipe, del Plà Comunitari de Roquetes, m’envia aquest article que va publicar-se en una revista del barri. El transcric literal, la seva força descriptiva m’ha emocionat i m’ha fet adonar del sentit profund de comunicació i emotivitat que la pràctica de l’art pot encara proporcionar-nos. No hi han anàlisi teòrics, filosòfics, o literaris sobre l’estètica que puguin equiparar-se a la intensitat emocional d’un espectador que es veu interpel·lat en la seva condició més intima, biogràfica, social, de classe. Senyals d’aquesta mena ens arriben com a conclusions reveladores de que hi ha vida mes enllà del sistema de les arts i del seu pantà de galeries, col·leccionistes, museus i curators suficients i indiferents. Les bastides teòriques d’això que hem vingut en anomenar experiència estètica han anat sustentant-se sobre dos grans pivots, un és l'anàlisi pragmàtic i l’altre el de l’experiència del coneixement. El professor Hans Robert Jauss els ha fet confluir sensiblement quan ens diu: “disfrutar és l’experiència estètica primordial”. Efectivament, la vida no baixa la guàrdia i l’art hi segueix estenent vies de circulació gregària, “l’experiència estètica no és un alliberament de la praxis de la vida, sinó un alliberament per a un comportament modificat”(*). L’art se’ns revela doncs com una eina útil i necessària (pot-ser la darrera) per a la reconstrucció igualitària, pacífica i bella d’un mon "estrany" que sembla enrunar-se.
 (*) Jauss, H. R. “Pequeña apologia de la experiencia estética”. Paidós Bcn. 2002
 
 


Article de Antonio Alcántara Alcántara:
 
“Me gusta coger el metro en Roquetes y mientras baja el ascensor leer las frases de aquella extraña intervención artística que decora la pared. Un montón de frases de diferentes colores que parecen inconexas pero que forman parte de un imaginario colectivo. Es el barrio construido a partir de frases cortas detrás de las cuales hay grandes historias.
 
Cuando bajo en el ascensor, me entretengo mirando de encontrar frases que no había visto antes e intento imaginarme quien las había puesto y porqué. Haciendo esto, me encontré con un trozo de mí. Subí al primer ascensor, y mientras bajaba al andén miré hacia el extremo izquierdo. Donde empiezan las frases. Y allí estaba, la primera, como si hubiera estado esperando todo este tiempo a que la encontrara. "Diego el Paleta". De repente un montón de recuerdos. Aquella frase la había hecho yo. La había apuntado, hacía unos años, en aquella libreta que iba pasando entre vecinos para escribir sus frases, para construir entre todos y todas la obra de arte colectiva que luciría en la reivindicada y necesaria estación de metro. En la libreta aquella frase era parte de otra que decía “Diego el paleta y Mercedes la tímida de los ojos verde llegaron a Roquetes. Un largo viaje para escribir un futuro”.
 
"Diego el Paleta" era mi padre. Albañil, inmigrante andaluz que se hizo con sus manos el piso donde vivía en la calle Argensola, y donde siempre vivió de alquiler. Un hombre que se dio cuenta de que Barcelona era para él viajando en tranvía. Subió un cura de negro. Nadie lo saludó, nadie le cedió el asiento y nadie quiso besarle la mano. Aquella sería su ciudad.
 
"Diego el Paleta" está escrito en el extremo izquierdo de la obra de arte del metro. ¡Qué curioso!. Diego Alcántara Carrillo casado con Mercedes Alcántara Jiménez “la tímida de los ojos verdes" hicieron crecer los hijos y aquella parte del barrio situado entre la Via Favència, la calle de Argensola y la calle Simancas. Donde estaba la torreta, el barranco, el bar del Joso y después de los Gallegos, el Spar de Santi, la Farmacia del Fàbregas y ahora de la Lurdes, el bar del loro, el Corpas, el Vicente de los muebles, la Asunción y el Antonio, el Luis i la Isabel, la Mari Carmen y el Antonio, el Víctor y la Puri, y muchos más.
 
Aquel día encontré a "Diego el Paleta" en el extremo izquierdo de la obra de arte que hay en el túnel del ascensor del metro de Roquetes. Y unos días después descubrí que la “tímida de los ojos verdes” le acompaña en la misma intervención artística.
 
Bajando hacia el andén y curioseando lo que dice el barrio me encontré con parte de mi historia.”



26/11/2010 a les 12:44h, 
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